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YO TUVE PERTHES

HUGO

Hola a todos, soy Hugo, y mi caso ya había sido contado por mi madre. En más de una ocasión me ha sugerido que cuente mi experiencia, y bien por dejadez o por falta de tiempo no lo he hecho hasta ahora. Actualmente tengo 28 años, y el Perthes queda muy, muy lejos, ya realmente no me acuerdo pero trataré de rescatar mis emociones y vivencias por si os pueden ser de utilidad en la lucha contra esta enfermedad. Yo tenía unos 2 años cuando empezaron a notar que cojeaba, era mi pierna derecha si no recuerdo mal.

Mi madre que a pesar de nuestras diferencias, siempre se ha preocupado por mi salud como sólo una madre puede hacerlo, me llevó inmediatamente a un médico que al parecer propuso un tratamiento que resultó inútil a todas luces. Gracias a Dios, el Doctor A. se cruzó en mi vida y me ingresaron en el hospital San Francisco de Asis, fueron unos cuantos meses, enyesado, con la pierna en alto, con un agujero en el yeso para poder hacer mis necesidades... Ahora me río, pero debió ser muy duro, doy gracias a mis padres por su insistencia en que no apoyara bajo ningún concepto la pierna en el suelo.

Tras ese calvario y viendo que la cabeza del femur de la cadera iba adoptando su forma natural, me dieron el alta, y una inseparable y detestable "patachula" o aparato de descarga tipo Forrest Gump, que me permitía saltar vallas, correr como un animal y hacer mil travesuras. Durante el periodo que llevé ese aparatejo, odiaba cualquier comentario de los niños en torno a él, y algún listillo recibió un guantazo tipo Tonino por llamarme patachula. Cuando cumplí los 5 años, me hicieron las pruebas que confirmaban mi total recuperación, la cadera derecha estaba igual que la izquierda, era imposible apreciar cual había sido la mala y cual la buena. Recuerdo que tuve que pasar una revisión anual o cada dos años hasta cumplir los 9 o 10 para confirmar que todo seguía igual.

Afortunadamente todo siguió igual de bien, y el Perthes quedó totalmente olvidado.

Otros no tuvieron la misma suerte que yo, mi amigo Alvaro M. al que conocí en mi colegio, conoció al Dr. A. cuando ya no podía adoptarse el tratamiento adecuado y aún así lleva una vida totalmente normal y feliz.

Qué más os podría contar yo; pues que gracias al Dr. A. mis padres y la dureza del tratamiento he podido hacer mil deportes, esquiar a tumba abierta, correr los 100 o 300 metros siendo el mejor de mi clase con 16, 17 años, jugar de extremo por ser de los mas rápidos, hacer full contact, karate, kung - fu, nadar... No sé si esto os animará a ser firmes en el tratamiento, a que por muy duro que sea lo cumplais a rajatabla. Y a los chavales animaros a cumplirlo, que este sacrificio de niños se os recompensará en vuestra adolescencia y juventud. No os desanimeis nunca y pensad que el Perthes pasará y se os olvidará por completo. Eso os lo aseguro yo.

Bueno, me voy a pegar un partidito de futbol que el trabajo bancario es muy aburrido y viene bien jugar un ratito de 8.

Y os mando una foto para que veais que no miento.

Un saludo y mis mejores deseos a todos.

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