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YO TUVE PERTHES

Maria Fernanda

Hola. Soy María Fernanda tengo 21 años y a los 8 años se me diagnosticó PERTHES de la cadera derecha. No entendía exactamente lo que era solo que me habían dicho que me tenían que hacer un tratamiento pero que primero debería quedarme en cama por un mes (porque debía desinflamarse y soy alérgica a esos medicamentos), lo que entendí solo fue que no iba a ir al colegio por un mes jajaja.

Pero eventualmente la realidad debía llegar y ocurrió una noche en que pude escuchar a mi mamá llorar contándoles a mis abuelos lo que me pasaba, si hay un momento en que diga que en verdad me sentí muy mal por lo que pasaba fue ese.

Me sentía culpable de haber hecho a mi mamá llorar y de los inconvenientes por los que los iba a hacer pasar, porque en esos momentos la situación económica de mi familia no era muy buena y había problemas entre algunos de mis familiares. No obstante, creo que mi enfermedad ayudó a que nos reuniéramos todos como familia, fue una razón para dejar los problemas aparte y enfocarse en lo que realmente importa.

Sin embargo, un consejo que le doy a la familia de un niño con Perthes, especialmente a las abuelas y mamás es que no los engrían tanto, no los dejen verse como víctimas, no los hagan sentirse como si no pudieran hacer nada y no los sobreprotejan. Si hay algo que yo aprendí de lo que pasé fue a ser independiente, a querer salir adelante por mi cuenta, al no necesitar a mi mamá para todo lo que necesite hacer, siempre las vamos a necesitar pero debemos aprender a hacer nuestros caminos solos, si durante la enfermedad fuimos sobreprotegidos por el resto de nuestras vidas vamos a tener la necesidad de sentirnos así.

Estuve con el tratamiento de la escayola por un año (dos meses con yeso, uno sin él) pero me habían dicho que debía estar con el tratamiento por dos años, por lo que mi mejora rápida yo se lo atribuyo a Dios y a mis ganas de no estar atada a una silla de ruedas por mucho tiempo.

Me acuerdo que fui al doctor con mi yeso y mis radiografías para que me enyesen y el doctor me dijo que salga caminando que parecía que nunca había estado enferma, en ese momento me sentí como una niñita que recién está aprendiendo a caminar, me sentía rara al bajar las escaleras, al subir al ómnibus, fue todo tan raro; especialmente al llegar mi casa y ver las expresiones de mis vecinos, amigos y familiares que no podían creer que regresé caminando.

Fue justo a un mes de realizar mi Primera Comunión para la que me había preparado todo el año, porque si hay algo de lo que agradezco a mi mamá profundamente es que me hacía llevar mi vida como normalmente lo hacía, después del mes de descanso que tuve, no falté a una sola clase del colegio aunque estuviera con la escayola, siempre fui a clases y terminé siendo una de las primeras en mi año, hasta ahora que estudio derecho soy uno de los primeros puestos de mi promoción, me enseñó a ser responsable y a dar prioridad a las cosas que en verdad importan.

Nunca sentí pena por mí, al contrario, salía a ver a mis amigos jugar en la cuadra, a hacerles ánimos cuando pasaban por mi costado, a indicarles donde se habían escondido los demás, etc. Intenté llevar mi vida normal porque estaba completamente segura que iba a salir de esto y que después sería todo como antes. Pero no fue todo como antes, yo atribuyo a la experiencia que pasé como la determinante para ser la mujer que soy ahora: fuerte, independiente, con carácter.

No voy a negar que igual siempre quedan algunas "heridas" por cosas que no pudieron ser a causa del Perthes, yo de niña soñaba con ser bailarina de ballet o jugadora de futbol (dos cosas completamente diferentes) pero esas actividades fueron exactamente las que me prohibieron hacer después de… pero rompí un poco las reglas porque igual jugué futbol en el colegio aunque no tan estricto como debería serlo. Y aunque te digan que quedaste perfecta siempre va a estar el temor de hacer ciertas cosas que uno piensa que puede afectar, el temor que la enfermedad vuelva o de la posibilidad de que suframos de otras enfermedades a causa del Perthes; además de las secuelas físicas que a veces quedan pero de las que se sobrevive porque no son de gravedad.

De vivir una experiencia como esta siempre va a existir sus cosas malas y buenas pero de las que nos debemos valer son de las buenas, debemos rescatarlas y hacerlas nuestras guías para llevar una mejor vida y salir adelante, porque sí se puede salir adelante del Perthes solo basta quererlo y cuidarse.

Cuídense, Mafer.

Octubre 2012

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