Familias con PERTHES.net

Grupo de apoyo para las familias de habla hispana. Desde 1.999.

YO TUVE PERTHES

José

Corría el mes de febrero del ochenta y cinco, cumplía por aquél entonces cinco años en un pueblecito llamado Quesada en la provincia de Jaén; se iniciaba así la odisea entre hospitales y personas con bata blanca.

Un lipoma en mi estómago sería el comienzo en plena edad infantil, por cuya extracción tuve que ser intervenido quirúrgicamente en el entonces Hospital “Capitán Cortés” de Jaén (actualmente Ciudad de Jaén). Permanecí unos veinte días de inquilino en la unidad infantil que desembocaron en una resonancia ante la cual los médicos plantearon una sencilla pregunta a mis padres “¿han notado alguna vez que su hijo pueda cojear?” Pues sea como fuere, tuvo que serlo ya que a las pocas semanas tenía la férula de Tachdjian enfundada en mi pierna derecha; ése era el diagnóstico: Perthes en el fémur derecho.

Los primeros días casi no acertaba a poder caminar, era tiempo de replantearse todo para mí y mi familia. La asistencia al colegio debía ser en coche hasta no desenvolverme con la férula, ¡que eso sí!; una vez que aprendí a caminar con ella no había quién me parase.

La imagen que aún guardo en mi retina era cuando llegaba la hora de “educación física” donde los amigos de clase me dejaban sus jerséis, llaves, carteras para que las custodiase mientras me quedaba allí inmóvil a los pies de aquel árbol, esperando… Era un tiempo complicado, de no saber por qué entre tanta gente me había tocado a mí, pensaba cuándo podría correr como los demás niños. Aprendí a nadar, me costó mucho quitarme ese “miedo escénico” al agua; pero era lo que el traumatólogo recomendaba, nadar y montar en bici. A la edad de nueve años dejé la férula a un lado y poco a poco he ido encarando aquello que siempre he deseado hacer.

Hoy día la natación es mi deporte favorito, hasta en mi época universitaria lo necesitaba y practicaba en los cursos de perfeccionamiento. Soy consciente que mi personalidad y forma de ver la vida, desde la superación diaria, el optimismo y esa empatía son fruto de aquellos años en los que poco a poco uno va comprendiendo que cada amanecer es una oportunidad.

Mi sueño siempre fue hacer el Camino de Santiago; mi sentir interno me ponía trabas, siempre había aceptado que no lo podría realizar. Sería un seis de octubre del pasado año cuando junto a María Teresa y Jorge ese sueño se hizo realidad. Fue una sensación profunda de agradecimiento, de quitarme barreras impuestas sólo por mí e ir forjando un mundo particular donde todo es posible. La única barrera está en la mente, una vez superada toca emprender el bello camino de la vida. A día de hoy puedo hacer una vida normal.

Desde aquí quiero animar a esas familias, sobre todo a las madres. Para que tengan ánimo porque después de esta tormenta llegará la calma y la alegría de haber forjado una personalidad, identidad de sensibilidad y superación muy especial en vuestros hijos, os lo aseguro.

Besos y abrazos. José. Febrero de 2013.

© 1999-2013 www.familiasconperthes.net. Todos los derechos reservados. Fecha de actualización: 6/02/2013

Los autores de ésta página no nos responsabilizamos de los errores u omisiones cometidos en el texto, ni de los testimonios presentados.